“Cita para resonancia magnética: domingo, 22:15 horas”. No es un error. Tampoco un caso aislado. Cada vez más pacientes reciben convocatorias para pruebas diagnósticas fuera del horario habitual, en fines de semana, festivos o incluso de madrugada. Una tendencia que se está consolidando en distintos puntos del país y que responde a un objetivo claro: reducir las listas de espera en la sanidad pública . Detrás de estas citas hay una estrategia organizativa: ampliar el uso de equipos de alto coste como resonancias o TAC para atender a más pacientes sin necesidad de incrementar infraestructuras a corto plazo. Sin embargo, la experiencia de quienes pasan por este circuito revela una realidad más compleja, donde conviven avances en eficiencia con problemas de gestión y dificultades prácticas. Citas a deshoras, una práctica habitual N.V. lleva más de cinco años sometiéndose a resonancias de seguimiento . “Desde hace cinco años y medio me hacen resonancias cada seis meses o cada año”, explica. En su caso, las citas a deshora forman parte de la rutina: “Es una práctica habitual”. Recuerda especialmente una prueba cuando estaba embarazada, en abril de 2024: “ Fui por la noche, a la una o las dos de la mañana . Era sin contraste”. Este tipo de pruebas, señala, son precisamente las que se suelen programar en horario nocturno: “Las sin contraste no necesitan enfermero que te ponga la vía y por eso las ponen por la noche, hace falta menos personal y así van aliviando”. Resonancia magnética de la cabeza / Lanza Aunque el sistema está preparado para ello —“vas a urgencias y hay carteles, está todo organizado”—, la experiencia no deja de ser incómoda. “Lo peor son las horas intempestivas”, reconoce . En su caso, además, tuvo que acudir acompañada: “Estaba embarazada y de noche lo suyo es no ir sola. De día sí hubiera ido sola”. Más allá del horario: problemas de gestión Sin embargo, para muchos pacientes el principal problema no es tanto la hora como la gestión del proceso. N.V. lo resume con claridad: “Lo peor es que tengas que estar tú llamando para que te hagan una prueba”. Describe un circuito poco fluido en el que la coordinación entre servicios falla con frecuencia: “Te ponen la cita del especialista, tienes que llevar los resultados de la resonancia y no la tienes, y tienes que empezar a llamar para que te den cita”. Esa falta de sincronización genera situaciones frustrantes: “Esto de que no te manden la resonancia o que no te llegue la cita es un continuo. Tienes que estar llamando a tu médico, a rayos... nadie te da una solución, cada uno dice una cosa”. En algunos casos, incluso, las pruebas deben repetirse o no llegan a realizarse a tiempo: “A veces no han llegado a hacérmela y vas al especialista y no tienen la imagen. ¿Qué se hace entonces? Pues te tienen que dar otra cita”. Aparato de resonancias magnéticas / Lanza Una situación que se agrava por los largos intervalos entre revisiones : “Son citas de seis meses o un año. Un mes antes aún no te han citado y tienes que empezar a llamar para recordarles que te tienen que hacer la prueba”. Derivación a otros centros Otro de los aspectos que influye en la experiencia es la derivación a centros concertados. “A veces te mandan a Quirón y ahí es más rápido”, explica, aunque añade matices: “Muchos facultativos prefieren que se hagan en el hospital para que se vea mejor”. En su experiencia, esto puede generar conflictos: “Les avisas al equipo de rayos que tu médico quiere que sea en el hospital y a veces no la quieren de ningún otro sitio, la rechazan y tienes que repetirla y lo cierto es que es una prueba muy desagradable que no te apetece tener que hacerte de nuevo”. Hospitales activos de madrugada Las escenas que describen los pacientes reflejan un sistema sanitario que no se detiene . T.V. recuerda una experiencia vivida hace unos años en el Hospital Santa Bárbara de Puertollano: “Yo acompañé a mi novia a la prueba porque recuerdo que la citaron a eso de las dos de la madrugada”. El entorno le resultó especialmente llamativo: “Con todo en silencio, fuimos hasta la planta baja y lo curioso fue que detrás de las puertas se escuchaba la música de Pablo Alborán a todo volumen”. Define la experiencia con una mezcla de sorpresa e ironía : “Ha sido una de las experiencias más dignas de Cuarto Milenio que he vivido en un hospital despoblado, vacío y con pruebas de este tipo a pleno rendimiento”. La otra cara: citas más rápidas No todas las experiencias son negativas. P.M.G., vecina de un municipio cercano a la capital, valora positivamente este sistema . Fue citada para una resonancia el 1 de noviembre de 2025, festivo de Todos los Santos, en un centro concertado. “Me parece bien que den cita a cualquier hora del día y cualquier día” , afirma. En su caso, la cita supuso un adelanto respecto a la fecha inicial: “Fue un adelanto de la original, que la tenía mucho más tarde”. Atención a un paciente / Lanza En su opinión, la flexibilidad es una ventaja: “Si quieres que te adelanten tu cita médica porque te conviene, no te puedes quejar de cuando te la dan”. Además, destaca que se ofrecen alternativas: “Te dan varias opciones y en mi caso me venía bien en ese momento”. Eficiencia frente a saturación La ampliación de horarios responde a una realidad incuestionable: la demanda de pruebas diagnósticas no deja de crecer. El envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y la mejora en la detección han incrementado la presión sobre los servicios de radiodiagnóstico. Activar turnos nocturnos y en festivos permite reducir tiempos de espera y acelerar diagnósticos, lo que tiene un impacto directo en la atención sanitaria. Pero también evidencia las limitaciones del sistema. Las experiencias recogidas muestran que, más allá de la eficiencia, persisten problemas estructurales: falta de personal, dificultades de coordinación y sobrecarga organizativa. Un sistema que intenta adaptarse Las resonancias de madrugada o en domingo son, en muchos casos, una solución efectiva para acortar listas de espera. Permiten aprovechar mejor los recursos disponibles y ofrecen a los pacientes la posibilidad de adelantar pruebas clave. Pero también reflejan un sistema que se adapta como puede a una demanda creciente . Para algunos, supone una oportunidad; para otros, una experiencia incómoda o incluso frustrante. En ese equilibrio entre eficiencia y saturación se sitúa una práctica que, lejos de ser excepcional, forma ya parte del día a día de la sanidad pública actualmente.
2026-04-24 03:39:48