Cuando llamaron a la puerta de Juan Calderón, este nunca podría haber imaginado que lo que encontraría sería ni más ni menos que una pequeña niña abandonada a los pies de su hogar. Conmovido por su fragilidad, este hombre, vinculado al teatro, decidió no solo adoptarla, sino darle su apellido. Seguir leyendo... .
2026-06-24 09:23:51